MAPA DE LA CIUDAD DE IXIMCHÉ EN LOS AÑOS 1520

Iximché fue una ciudad de los Mayas Kaqchiqueles entre los años 1250 a 1524 d. C., según el manuscrito de “Recordación Florida” de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, la ciudad tenía de oeste a este 3 millas de extensión y de norte a sur 2 millas de extensión, ocupando una área total de 15,570 m². Estaba rodeada de barrancos y murallas de 9 millas de perímetro, algo característico en defensa del Postclásico Tardío de la civilización Maya. La ciudad sufrió 3 grandes incendios, en cada uno de estos fue reconstruida dicha ciudad, llegando a contar finalmente con más de 170 estructuras, entre casas de habitación para plebeyos o maceguales, ahaguaes (quienes daban asistencia a los Reyes) y nobles, puestos de vigía (7 puestos la rodeaban en las afueras de la ciudad), edificio de “tribunales” (zonas de audiencia), palacio real, palacio de adoración, entre otros.

La ciudad tenía una única entrada llamada Calle Mayor y principal que estaba defendida por dos grandes puertas guarnecidas de obsidiana en un foso (puente) que cortaba los barrancos que rodeaban a la ciudad, dicha calle pasaba primeramente por el área habitacional de los plebeyos o maceguales, estas casas se encontraban en terrenos elevados con muros hechos de cal y piedra de canto rodada, al igual que las demás estructuras; las calles estaban recubiertas de argamasa (ceniza, cal y tierra), continuando con la calle principal, esta llegaba a las dos plazas, una es la plaza del palacio y la otra la plaza de adoración, en la parte noreste o nororiente se encontraban las casas de los nobles y principales y en la parte sureste o suroriental se encontraban las casas de los ahaguaes, en estas casas se encontraba un tipo de terreno aún más alto (la parte más alta de la ciudad) y que según la explicación del historiador, funcionaba como un tipo de tribunal (pero en realidad erán zonas de audiencia), en donde se realizaban “tipos de juicios”; algo curioso es que cuando se iba a dar una sentencia se enviaban 3 mensajeros y estos se dirigían a una parte de la plaza de adoración, en donde se encontraba una gran piedra, al parecer de obsidiana, donde esta determinaba el veredicto para dar sentencia, además dicha piedra fue importante para tomar decisiones en batallas.

Lamentablemente esta piedra fue considerada por los españoles como “cosa del demonio” al no encontrar explicación y fue cortada por el obispo Francisco Marroquín para ser convertida en el altar mayor del convento de San Francisco de Tecpán Guatemala, siendo presea de singular hermosura, una posible causa sea para continuar con el sometimiento y adoctrinamiento de los pueblos Mayas a la nueva religión y déspota conquista, ya que si adoraban la piedra, entonces al ponerla en el convento irían a adorarla a dicho convento. Los Kaqchiqueles en su esplendor fue un pueblo muy aguerrido, que mantenía bastante rivalidad y pelea con los Kiches y Tzutujiles, por lo cual los españoles lograron aprovechar este conflicto, mostrándoles ser sus aliados para derrotar a sus enemigos, pero tiempo después los traicionaron, apoderándose de la ciudad y fundando la capital del Reino de Guatemala en dicha ciudad, empezando así el sometimiento de los descendientes de los Mayas, “la conquista”.

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